Cómo atraer más felicidad a tu vida

Elige atraer más felicidad a tu vida ahora. No después cuando se resuelvan tus problemas. No después cuando consigas eso que buscas. Ahora. Porque siempre va a haber problemas, situaciones estresantes, metas por conseguir. No podemos esperar a que no haya problemas para ser felices. Es mejor ser felices a pesar de los problemas.


¿Por qué hay personas que parece que están siempre bien, que no tienen problemas o que los problemas no les afecta? Y no me refiero a disimular o hacer como que está todo bien. Me refiero a realmente sentirse bien ¿Cómo se logra eso? Acá te dejo tres pasos que puedes empezar a poner en
práctica ahora mismo.

Primer paso: ¿en qué te estás enfocando?

El primer paso fundamental para atraer más felicidad a tu vida es ver en qué se está enfocando tu mente, a qué le presta atención. Básicamente la pregunta es: ¿Tu mente tiende a ver el vaso medio lleno o medio vacío? Es importante que primero resuelvas esto porque, si entrenas a tu mente a que se enfoque en el vaso medio
lleno, vas a atraer felicidad a tu vida más fácilmente.

La mente actúa como el algoritmo de Instagram, TikTok, YouTube, o la red social que más te guste. Mientras más te intereses en ciertos temas, las redes sociales te van a mostrar más publicaciones de ese estilo. La mente actúa de forma similar, busca patrones y filtra la realidad según lo que considere más importante.

La mente tiene que procesar muchísimos estímulos que le llegan permanentemente: lo que ves, escuchas, sientes, hueles, tocas, etc. y eso sucede sin que te des cuenta. Se estima que la mente consciente procesa unos 40-50 bits de información por segundo, mientras que la mente no consciente procesa unos 10 millones de bits de información por segundo. Como la mente está recibiendo todos esos estímulos constantemente, no le queda otra más que filtrar para que puedas enfocarte en lo importante y tomar las decisiones correctas para tu supervivencia. ¿Y cómo sabe tu mente qué es lo “importante”? Entre otras cosas, va a depender del contexto, la relevancia y la importancia.

El ejercicio que te propongo es que te tomes un tiempo, puede ser uno o dos días, para prestar atención a tus pensamientos, voz interior o sensaciones que vas teniendo durante el día, y eso te va a dar un idea del enfoque de tu mente. Por ejemplo, esta mañana cuando te levantaste, pensaste “¡Que frío! ¿Cuándo se va a terminar el invierno? No me gusta el frio” o tal vez “Hace frío. Me voy a bañar con agua calentita ¡Qué bendición tener agua caliente!” La idea no es que te sientas mal si te das cuenta de que tu mente tiende a la queja, o como también suele pasar, primero se queja y después se da cuenta de que eso “está mal” y lo corrige. La idea es simplemente que prestes atención.

Esto es importante porque puedes entrenar a tu mente para que te muestre más de lo que quieras. En realidad, esto ya lo haces de forma automática, la idea es que practiques de hacerlo de manera consciente. Por ejemplo, si te enfocas en agradecer, en lo que sí hay, en lo que sí se puede, en buscarle el lado positivo de lo que pasa en el día, cada vez vas a tener más motivos para agradecer. En cambio, si te enfocas en lo que falta, en lo que no te gusta, en lo que está mal, cada vez vas a tener más motivos para quejarte.

Hay un ejercicio muy simple que puedes hacer para ver esto con mas claridad: si hoy te pregunto cuántas personas viste que tuvieran puesto algo rojo, probablemente me dirías “No sé, no presté atención” pero si ahora te digo que te voy a dar dinero por cada persona que veas vestida con algo de color rojo, seguramente vas a prestar atención y verás mucha gente con ropa de color rojo. No es que de repente hay más gente con ropa roja, es que estás buscando ver gente con ropa roja. Esta idea se conoce como “fenómeno del auto amarillo” y fue propuesto por el Dr. Lee J. Colan.

Entonces ese es el primer paso para atraer mas felicidad a tu
vida: prestar atención y ver en qué se está enfocando tu mente.


Segundo paso: ¿cómo cambiar la perspectiva?

Ahora que ya sabes que en cierta forma puedes reprogramar tu mente y elegir en qué quieres que se enfoque, vamos a ver cómo puedes hacer para cambiar la interpretación de lo que te pasa.

Tendemos a pensar que aquello que percibimos es la única y verdadera realidad, pero lo que percibimos puede depender de nuestra interpretación, expectativas, experiencias pasadas y hasta del estado de ánimo que tengamos en ese momento.

Para poder interpretar lo que está sucediendo en este momento, la mente se basa principalmente en el contexto y experiencias similares pasadas. El cerebro hace esto para ahorrar energía, porque es más efectivo usar información de experiencias previas para interpretar lo que significa esta situación presente, que ponerse a analizar cada acontecimiento como si fuera nuevo. Esto está bien, es una forma muy eficiente y necesaria para poder interactuar con el mundo que nos rodea. Pero eso también significa que cuando estás en “piloto automático”, vas a juzgar eso que te está pasando sin siquiera evaluar si existe otra interpretación. Cada vez que te encuentras en una situación similar, respondes de manera similar, sin cuestionártelo.

Así como una misma situación puede ser interpretada de manera diferente por dos personas debido a sus diferentes puntos de vista, sin que ninguna de ellas esté equivocada, del mismo modo tu propia percepción sobre una situación puede cambiar. Por ejemplo, si siempre tienes problemas con tu jefe que exige resultados poco realistas, cada vez que tu jefe te pide algo, lo interpretas como una amenaza, de forma automática. Pero si un día decides tomarte el tiempo para reconocer qué emociones sientes cuando tu jefe te habla de esos “resultados poco realistas”, intentas ver de dónde viene eso que sientes, es decir, traes esa situación a lo consciente, tal vez empieces a ver opciones y oportunidades donde antes solo veías un
problema. Tu jefe no va a cambiar, pero puede que tu interpretación de esa situación sí cambie y puedas empezar a accionar de otra manera.

Entonces, para atraer más felicidad a tu vida, también puedes apagar el piloto automático de vez en cuando e intentar ver desde otra perspectiva aquellas situaciones que hoy estás viendo como un problema, para intentar encontrar alternativas. Aunque tu mente diga “Y sí, por supuesto que esto es un problema” y se niegue a verlo de otra manera, intenta hacer el ejercicio de encontrar alternativas, de ver la situación de otra forma. Claro que no es divertido sentir emociones como enojo, frustración, miedo… pero tapar estas emociones sólo va a lograr que tu mente siga respondiendo de la misma manera que antes, en piloto automático. Y si te cuesta hacer este ejercicio sola/o, puedes pedirle a alguien de confianza (tu pareja, amiga, etc.) que te ayude, no a resolver el problema, pero a que lo puedas ver de otra manera: “¿Me ayudas a encontrarle otra explicación a esto? ¿De qué otra forma podría ver esta situación?”


Tercer paso: ejercitar el músculo de la felicidad

Ahora que ya sabes que en cierta forma puedes indicarle a tu mente en qué quieres que se enfoque, y que puedes interpretar la realidad de distintas maneras, vamos a unir estas dos ideas y a usarlas para
atraer más felicidad a tu vida, ejercitando el “musculo de la felicidad”.

Pero antes que sigamos, es importante que te hagas esta pregunta:
¿Qué es ser feliz?

Es importante que sepas cuál es tu definición de felicidad, porque si quieres atraer más felicidad a tu vida, tienes que saber qué te hace feliz. Por ejemplo, la palabra “felicidad” para mi es una forma de representar emociones que, en su conjunto, forman una mentalidad positiva: paz, gratitud, esperanza, inspiración, etc. Te invito a que te tomes un momento para reflexionar sobre cuál es tu definición de felicidad.

En el libro “Positivity”, la Dra. Barbara Fredrickson propone que, idealmente, por cada situación que te hace sentir una emoción “negativa” como por ejemplo tristeza, enojo, frustración, etc., deberías tratar de tener tres experiencias que te hagan sentir emociones “positivas” como paz, alegría, agradecimiento, esperanza, o inspiración. La autora propone que esa relación de tres experiencias positivas por cada experiencia negativa ayuda a mantener el bienestar y estado de felicidad. Me gusta esta idea porque muchas veces, sobre todo cuando estamos pasando por una situación difícil o estresante, creemos que vamos a estar bien cuando esa situación termine o se solucione. Y en realidad, tenemos que tratar de darnos espacios para tener experiencias positivas a pesar de los problemas que estemos enfrentando. No hace falta que esas experiencias positivas sean extravagantes; cosas simples como prepararse un cafecito en la mañana, escuchar tu música preferida, orar, caminar, sentarte un rato al sol, conversar con una amiga, etc. te puede ayudar a sentirte mejor.

Entonces la idea con este tercer paso es ejercitar el “musculo de la felicidad” y proponérselo como un objetivo: hacer algo que te haga bien todos los días. Hay una frase que dice “Deberías sentarte a meditar durante veinte minutos cada día. A menos que estés demasiado ocupado; entonces deberías sentarte durante una hora” Acá aplica la misma idea: deberías hacer al menos una cosa por día que te haga feliz, a menos que estes pasando por una situación estresante, entonces deberías hacer al menos tres.

Para terminar, te propongo una actividad que adapté del libro
“Positivity”. Se trata de hacer algo parecido al juego “búsqueda del
tesoro”. La idea es que armes un “kit de felicidad” con objetos,
imágenes, frases, música, etc. que estén relacionados a estas frases:

  • Algo que te hace reír
  • Algo por lo que estas agradecido/a
  • Algo que represente paz
  • Algo que te gusta hacer, que te hace sentir vivo/a
  • Algo que represente un valor o virtud importante en tu vida

Puedes crear tu kit con objetos físicos o también lo puedes hacer virtual (por ejemplo, un archivo donde guardes fotos, música, etc.) Puedes usar este kit de felicidad cuando lo necesites, y también puedes renovarlo cada tanto.


Conclusión: la felicidad se construye

La felicidad se construye. Algunas veces cuesta mas que otras, pero se puede. No esperes a tener todos tus problemas resueltos para ser feliz.


© Carolina Lúquez